Utopía Bangkok

Lawrence Chua

A principios del siglo xx surgieron en Bangkok varias visiones de la utopía, algunas rivales y otras complementarias. La emergente profesión de arquitecto en la capital de Tailandia se enfrentó al desarrollo de una nueva economía urbana y al crecimiento exponencial de la ciudad a través de la afluencia de mano de obra inmigrante. En lugar de crear concentraciones de viviendas y espacios públicos en que las nuevas clases urbanas pudiesen ejercer el poder político, la profesión de arquitecto se centró en crear lugares de ocio aislados dentro de una ciudad basada en el modelo de parque recreativo. Dos diagramas que circularon por entonces reflejan estos ideales utópicos rivales y complementarios.

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Alain Manesson Mallet: «Iudia ou Siam [Thailand o Bankok]», en Description de L’Univers, ca. 1663–1686. Johann David Zunners, Frankfurt am Main

A principios del siglo xx surgieron en Bangkok varias visiones de la utopía, algunas rivales y otras complementarias. En la capital tailandesa, la emergente profesión de arquitecto se enfrentaba al desarrollo de una nueva economía urbana y al crecimiento exponencial de la ciudad a través de la afluencia de mano de obra inmigrante. En lugar de crear concentraciones de viviendas y espacios públicos en los que las noveles clases urbanas pudiesen ejercer el poder político, el ejercicio de la arquitectura se centró en proyectar lugares de ocio aislados dentro de una urbe basada en el modelo de parque recreativo. Dos diagramas que circularon por aquel entonces reflejan estos ideales utópicos —en ocasiones antagonistas, en ocasiones afines—. Uno procede de una guía de literatura de las sociedades secretas; el otro es el mapa de una ciudad en miniatura construida por el rey Rama VI en el terreno del Palacio Dusit.

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Retrato de una familia china de Bangkok, ca. 1900. The National Library of Thailand: National Archives, Bangkok

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Chao khan Phitak Thepthani, 1911. The National Library of Thailand: National Archives, Bangkok

El primero, pertenece a una serie de documentos reunidos por Chao Khun Phitak Thepthani en 1911, una suerte de formas poéticas recopiladas por la Oficina de Investigación de Trabajadores Chinos en el gobierno municipal. En verso e inundados de representaciones esquemáticas, dejan entrever la vida de las sociedades secretas de los trabajadores chinos en la capital siamesa: detallan las normas y reglas, los símbolos secretos, el lenguaje, los códigos, las herramientas, los rituales y las jerarquías, de los numerosos grupos de habla china que emigraron a Bangkok a finales del siglo xix tras la abolición de la esclavitud y del trabajo forzado. Manuscrita y pintada con vivos colores, bien pudiera ser leída como una suerte de literatura utópica o un compendio de cartografía ideal de fácil comprensión en el nuevo mundo del Bangkok finisecular.

En 1910, la diáspora de la costa sudeste de China que había irrumpido en Bangkok, ya dominaba importantes sectores de la floreciente economía urbana: estibadores, tiradores de rickshaw, propietarios de tiendas, pescadores, trabajadores de molinos de arroz, de centrales eléctricas o de los talleres del ferrocarril estatal. Este emergente proletariado terminaría por reafirmar su voluntad en la huelga general de 1910 que paralizó la capital. En este contexto, el diagrama, que se suponía era una representación de la ciudad ideal que que las sociedades secretas intentaban construir, se convirtió en un referente de interés para las autoridades municipales en su carrera por disciplinar y someter a la nueva población inmigrante.

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Coronación del Rey Vajiravudth, Rama VI Rey de Siam, 1911. Ewing Galloway Agency, Nueva York

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«Mapa de Dusit Thani», en Dust thani muang prachathiptai kong phra bat somdet phra mongkut klao chao yu hua, 1970. The National Library of Thailand, Bangkok

El segundo diagrama referido, es un mapa elaborado en 1918 de Dusit Thani, la ciudad miniatura creada por Rama VI en las inmediaciones del Palacio Dusit. La huelga general de 1910 obsesionó al monarca —cuyo reinado daría comienzo al año siguiente—, pues suponía un claro indicio del progresivo poder político que adquirían las nuevas clases derivadas de de una ciudad cuyo florecimiento económico y por tanto demográfico la ponían en el punto de mira del capitalismo mundial. La reducida urbe, no era sino una representación de los esfuerzos del rey por repensar el futuro de la ciudad sobre la que gobernaba.

Conocida como la «Muang prachatiptai [Ciudad Democrática]», Dusit Thani constituía un experimento de métodos de gobierno democráticos por parte de una monarquía absoluta. De planta casi cuadrada y una extensión aproximada de un acre, contenía en torno a mil estructuras construidas de las que más de trescientas eran domicilios particulares. En su apogeo, llegó a tener constitución propia, un parlamento de dos cámaras y prensa escrita, e incluso convocaba asambleas periódicas para la toma de decisiones municipales. Pese a todo ello, no dejada de ser una forma de entretenimiento para el soberano y los miembros predilectos de su corte. A pesar de contar con bancos y con un sistema de impuestos, carecía de una estructura económica clara. Como puede comprobarse en el croquis —que tiene en cuenta la topografía de los jardines del Palacio Dusit—, abundaban los terrenos denominados «suan», que podríamos traducir como huerto, jardín o parque, y que sugerían alguna forma de cultivo o agricultura; sin embargo, notablemente ausentes eran las granjas de los campesinos que podrían trabajar y cuidar estas tierras. Igualmente el plano utópico de Rama VI carecía de fábricas, mercados y viviendas de trabajadores. Y es que a diferencia de las ciudades industriales, Dusit Thani no creaba riqueza sino que la extraía de la población para una clase gobernante improductiva. De hecho, la impresión es más la de un jardín de ocio que la de una ciudad organizada, donde el sector servicios debía desaparecer en las afueras de la ciudad una vez hubiera completado su jornada de trabajo.

Vista de Bangkok desde el edificio más alto de Tailandia, Baiyoke Sky Hotel

Estos documentos nos ofrecen la posibilidad de entender las contradictorias historias de la planificación urbanística en ciudades globales como Bangkok, que hoy en día intentan reconciliar los sueños de los trabajadores con los de las grandes corporaciones. Interpretarlos como formas de literatura utópica puede desvelar cómo el imaginario de los albores del siglo xx echó mano de similares ideales aunque diferentes a la hora de enfrentarse al cemento, a las calles sin asfaltar, a los suburbios y a las zonas marginales de una ciudad en crecimiento, para crear un desproporcionado parque infantil en el que los sueños de los trabajadores emigrantes y los de un estado corporativo se funden en una pesadilla sin fin.